En la región sur del estado Mérida, la comunidad de Pueblo Nuevo celebra cada mes de mayo a su patrona, Santa Rita, en una manifestación cultural que entrelaza la herencia indígena con las tradiciones hispánicas introducidas en el siglo XVI. Esta festividad trasciende el rito religioso convencional para convertirse en un escenario donde la cotidianidad se confunde con la mitología, integrando la agricultura, la devoción y antiguos símbolos locales en un amplio ciclo ritual.
Dos imágenes y un territorio: entre la iglesia y la montaña
Un elemento central de esta tradición es la coexistencia de dos representaciones iconográficas de la patrona. Por un lado se encuentra Santa Rita «la Grande» o «la Española», la cual permanece en el Altar Mayor de la iglesia del pueblo —abajo— durante todo el año. Por otro lado se venera a Santa Rita «la Chiquita», considerada por los pobladores como la «propia» e «indígena», una imagen aparecida de piel morena que habita en la loma de Mucusús —arriba—. Esta dualidad espacial y simbólica refleja la continuidad de las creencias originarias, adjudicando a la imagen nativa el verdadero poder milagroso y el dominio sobre las tierras ancestrales.
Las locainas y la inversión simbólica del orden
Durante los días de fiesta, las calles se llenan con las comparsas de «locos» o «locainas» provenientes de diversas aldeas vecinas. A través del travestismo ritual de hombres disfrazados de mujeres denominados chapetones o motilones, la comunidad ejecuta una inversión del orden cotidiano. Acompañados por violines, cuatros y tambores, los danzantes ejecutan bailes que aluden directamente al ciclo agrícola, tales como La Tumba para la preparación del terreno y El Alporco para el deshierbe y la siembra.
Animales rituales y la memoria del oso frontino
La festividad conserva además una profunda carga totémica mediante el uso ritual de animales como iguanas, cachicamos y aves, así como la representación dramatizada de bestias tradicionales. Entre estas figuras destaca la presencia del Oso de la montaña, personaje vinculado al oso frontino andino y al mito del raptor. En el imaginario popular, este personaje simboliza al antepasado indígena que se refugió en las cumbres en resistencia frente a la imposición cultural colonial. En definitiva, la fiesta de Santa Rita representa un testimonio vivo de cómo los pueblos andinos han preservado su memoria colectiva, transformando el espacio festivo en un mecanismo de identidad, cohesión y continuidad histórica. Extracto y síntesis del ensayo «Iguanas en la pechera. La fiesta de Santa Rita convierte en mito la realidad», de Belkis Rojas, publicado en la Revista Bigott, edición N° 31 (1994)








